La crianza consciente y respetuosa no es un conjunto de métodos, técnicas ni teorías para saber cómo educar a nuestros hijos/as. Tampoco se trata de una forma respetuosa de que nuestros hijos sean como queremos nosotros que sean.

La crianza consciente es una filosofía de vida para transformar las relaciones humanas. Trata sobre respetar a los niños, escucharles, darles voz, aceptar su esencia y estar presentes en su desarrollo. Es querer hacer las cosas desde otro lugar diferente.

En otros tipos de crianza se pretende modificar los comportamientos del niño que a los adultos nos incomodan a través de premios, castigos y amenazas. En la crianza consciente queremos entender qué realidad emocional hay detrás de cada comportamiento de forma que comprendamos por que el niño/a hace lo que hace y ayudarle a gestionarlo y hacer algo a su favor para que se disipe este malestar y pueda sentirse mejor.

En la crianza consciente entendemos que lo que pensamos que vemos en el comportamiento de un niño casi nunca es lo que realmente está sucediendo, por ello tenemos que entender qué es eso que no podemos ver. Se pone el foco en el adulto que es el responsable de revisar sus creencias sobre lo que necesitan o no los niños y sus propias necesidades para que estas últimas no interfieran con el desarrollo natural del niño.

Esta crianza se basa en la presencia, la validación, la honestidad y la intimidad emocional, donde se sientan las bases de su filosofía. Al contrario, otras formas de crianza se basan en el premio y el castigo adaptados a las necesidades del adulto o a lo que creemos mejor que no se centra en las necesidades biológicas y naturales del niño.

Se trata además, de apostar por la capacidad de autorregulación del niño. ¿Qué es esto? Todos venimos al mundo con una serie de necesidad y mecanismos biológicos PERFECTOS. Venimos conectados con nuestras necesidades, por lo que sabemos instintivamente qué necesitamos y nos orientamos hacia el bienestar y la salud. Los niños y las niñas expresan constantemente lo que necesitan, solo tenemos que aprender su lenguaje para saber satisfacerlo.

Los niños/as saben lo que necesitan y lo comunican constantemente. Tenemos que conocer su lenguaje para poder satisfacerlo.

Si la crianza consciente consiste en conectar con las necesidades de los niños/as, tendremos que conseguir un estado en el que podamos hacerlo. No siempre podemos conectar con las necesidades del otro.

Para poder conectar con las necesidades naturales del niño, primero hay que contactar con las necesidades propias que no están satisfechas y poder atenderlas.

Para ello necesitas es una mente muy abierta y una predisposición a mirarte primero a ti misma, de forma que puedas observar qué te generan las reacciones emocionales y comportamiento de tus hijos y puedas gestionar tu propia respuesta emocional antes de responder a la del niño. Con tus emociones reguladas y gestionadas, podrás proporcionarle a tu hijo lo que él necesita en ese momento y no necesitarás que haga lo que tú necesitas que haga porque esa necesidad estará resuelta.