¿Qué es tu niña interior?

Nuestra niña interior es una parte de nosotras que aparece en forma de reacciones emocionales automáticas, pensamientos, conductas… y que es el resultado de haber vivido momentos en la infancia de dolor emocional, abandono, violencia activa o pasiva (lee más sobre ella aquí), negación de nuestras necesidades, falta de mirada, falta de conexión emocional…

Cuando no hemos podido resolver estas pequeñas o grandes heridas que ocurrieron en nuestra infancia y que todas y todos tenemos, se genera una parte infantil herid que aparecerá a lo largo de la vida, no importa la edad cronológica.

¿Cómo sé que está en mí?

Podemos saber si esa niña interior está ahí y aparece por cómo nos comportamos y por cómo nos sentimos. Cuando tenemos reacciones emocionales, pensamientos o comportamientos automáticos, que no sabemos de dónde vienen, de una intensidad desproporcionada a la situación que estamos viviendo, etc. es porque la que está activada dentro de nosotras no es la adulta que somos hoy sino la parte herida de nuestra niña.

Algunas sensaciones o reacciones que te indican la presencia de tu niña interior herida pueden ser:

  • Inseguridades
  • Dudas
  • Incapacidad de tomar decisiones
  • Miedo al abandono
  • Dependencia emocional
  • Agresividad (hacia mi misma o hacia otros)
  • Falta de autoestima
  • Falta de asertividad

¿Cuándo aparece en el presente?

La niña interior herida aparece cuando lo que ocurre en el presente activa las vivencias y experiencias emocionales difíciles de nuestra infancia. Estas experiencias se han quedado congeladas en redes neuronales aisladas que nuestro cerebro lucha por liberar. ¿Cómo? Repitiendo una y otra vez aquello que dolió y no pudo resolverse con la esperanza de que esta vez tenga un resultado diferente. Es decir, cuando aparece en el presente una situación que se parece de alguna forma a lo que hirió en el pasado, nuestro cerebro echa mano de estas redes neuronales congeladas y nos lleva a sentir, pensar y actuar como esa niña que fuimos, no como la adulta que somos ahora. El problema es que todo esto opera a un nivel inconsciente, no podemos poner palabras a todo esto porque lo desconocemos.

Aquello que no podemos nombrar no podemos sanar.

Para sanar aquello que nos ocurrió para que no nos influya en el presente y podamos regularlo cuando vuelva a aparecer, lo primero que tenemos que hacer es TOMAR CONCIENCIA de lo que ocurrió realmente en nuestras etapas infantiles desde el punto de vista de una niña, ya que a veces tendemos a racionalizar, minimizar, negar lo que ocurrió…